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viernes, 23 de octubre de 2009
Un respiro y otra de Gestalt
Hoy fui a recoger el resultado del análisis de ETS: estoy limpio! Uf... no vuelvo a hacerlo sin condonciero. Tuve sesión. Me doy cuenta de que soy extremista: cuando fallo o estoy bajo me siento el más mierda, una piltrafa, el peor, un desastre, un inútil, un desgraciado, ... cuando estoy arriba, en cambio, me siento el mejor, un verdadero genio. Ninguna de las dos cosas es verdad. Por otro lado me doy cuenta de que necesito la aprobación de los demás, ser reconocido constantemente, pero cuando esto ocurre no me quedo ahí sino que quiero más,voy, impaciente, hacia el extremo genio y -si alguien me acompaña, lo cual es muy probable- corro el peligro de descuidarle, de olvidarle, de abandonarle y en contra de mi voluntad me quedo solo. Estoy agradecido a la gente que me acompaña de verdad. Estoy trabajando en mi humildad.
martes, 22 de septiembre de 2009
Por un lado quiero, por otro no sé... no sé...
Mi proceso en la Gestalt... ¿Por qué hablar aquí de ello? Por un lado quiero, por otro no sé... Pues podría escribirlo para mí pero esto en cierto modo es abrirme, intentar comprenderlo y compartirlo a través de la escritura, así que allá voy.
Tengo idealizada una cuestión: para mí el hecho de dar siempre ha supuesto dar cosas materiales (en caso de tener dinero invitaría a la gente, como hago cuando lo tengo). Es un grave síntoma de la herencia emocional recibida, más bien escasa o muy mal canalizada, por no decir prácticamente nula, ahogada en la culpa, cargada del malestar y la frustración de mis progenitores, a los que ahora comprendo y acepto. Parece que siempre he seguido la costumbre de mis padres, lo que hicieron conmigo. Se trata, en cambio, de dar emociones, de compartir, de acompañar, de respetar, de no juzgar, de confiar, de respirar.
Otro tema -y el mismo- es el de "tener que cambiar".Yo no tengo que cambiar, ese es el peso que he llevado siempre, a suerte de no tener chepa aún (que yo chepa), se trata de conectar con uno mismo. Tengo una firme voluntad de cambiar las cosas que no funcionan bien en mi vida. Aquellos que dicen que he cambiado no han entendido que lo que he hecho es modificar ciertos comportamientos y eso no está mal, pero el cambio profundo es el de conectar conmigo mismo para sufrir y gozar plenamente, para sentir lo que hay, para reaccionar tal y como soy en cualquier situación de la vida. Tengo que buscarme, en definitiva: ser yo.
Lo hecho hecho está.
(Gracias a Bruma por darme pie a esta reflexión, a Virginia por ser tan serena y juiciosa y a toda la gente que me sigue de cerca).
Tengo idealizada una cuestión: para mí el hecho de dar siempre ha supuesto dar cosas materiales (en caso de tener dinero invitaría a la gente, como hago cuando lo tengo). Es un grave síntoma de la herencia emocional recibida, más bien escasa o muy mal canalizada, por no decir prácticamente nula, ahogada en la culpa, cargada del malestar y la frustración de mis progenitores, a los que ahora comprendo y acepto. Parece que siempre he seguido la costumbre de mis padres, lo que hicieron conmigo. Se trata, en cambio, de dar emociones, de compartir, de acompañar, de respetar, de no juzgar, de confiar, de respirar.
Otro tema -y el mismo- es el de "tener que cambiar".Yo no tengo que cambiar, ese es el peso que he llevado siempre, a suerte de no tener chepa aún (que yo chepa), se trata de conectar con uno mismo. Tengo una firme voluntad de cambiar las cosas que no funcionan bien en mi vida. Aquellos que dicen que he cambiado no han entendido que lo que he hecho es modificar ciertos comportamientos y eso no está mal, pero el cambio profundo es el de conectar conmigo mismo para sufrir y gozar plenamente, para sentir lo que hay, para reaccionar tal y como soy en cualquier situación de la vida. Tengo que buscarme, en definitiva: ser yo.
Lo hecho hecho está.
(Gracias a Bruma por darme pie a esta reflexión, a Virginia por ser tan serena y juiciosa y a toda la gente que me sigue de cerca).
martes, 8 de septiembre de 2009
Reflexiones al hilo de mi terapia Gestalt
PARA VIVIR: he de recuperar el niño desde el adulto y no mantenerlo en el adulto como he hecho hasta ahora. He de sentir, ya sea dolor o placer, pero sentir. He de SENTIR LO QUE HAY y no lo que quiero sentir, porque eso me aleja de lo que hay, y para vivir y sentir -algo a lo que he estado cerrado siempre porque me quedé en el niño de padres divorciados- he de desbloquear mi cuerpo y dejar de enfocar mis pensamientos negativos a una equivocada posición de víctima. Este es más o menos el resumen de la sesión de hoy. También hablamos de mi relación con las mujeres, pero esa es otra historia mía para otro/s post/s.
sábado, 27 de junio de 2009
Incubando incumbencias
Todo requiere un esfuerzo y -por lo que trata de significar- esta entrada lo merece. Hablo sin ceros: nada está a salvo cuando un cambio -sea de la índole que sea y atendiendo a las poderosas y honestas razones que lo impulsan- se arroja a lo desconocido; todo aquel instante que se presuma puro se expone al riesgo de vivir y esto -cuando ocurre- se sabe, no nos engañemos: incluso aquel que se ha estado estafando a si mismo toda la vida se da cuenta de ello poco antes de su muerte. Y es que siempre es tarde para morir. El sentido de la verdad nace, crece y muere en la conciencia. Sí, también se reproduce, fuera o dentro, dentro y fuera. Tratamos de hacer nuestra una verdad sin dueño pero la verdad sólo es y eso, en realidad, nos incluye a todos: una verdad distinta por cada ser humano, un ser humano distinto por cada verdad.
(Creo que continuará…)...
Felipe Bollaín.
(Creo que continuará…)...
Felipe Bollaín.
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