lunes, 9 de junio de 2008

Confundió una señal de tráfico con su amiga

José Luis L.M. fue condenado ayer en Granada a dos días de arresto después de haber robado una señal de tráfico en el centro de la ciudad y alegar ante la policía que la había confundido con una amiga a la que había acompañado a una fiesta de disfraces. Según la sentencia, José Luis L.M. fue sorprendido en la calle paseando "con una señal de tráfico de sentido obligatorio, junto con el poste y la papelera" y en visible estado de embriaguez.- J.A.

Noticia extraída de la sección sucesos del diario El País (no sé la fecha pero echarle lo menos 10 años).

miércoles, 4 de junio de 2008

Apuntes al pie de la vagina (Apuntes mojados)

Estoy oscuro
hice canasta en un agujero negro
con mi pelota lejana.
La vagina es un juego cruel
y su magia rellena de muerte los papeles
Mi grito blanco se pudre como un padre entre las letras.

Hipoteca

He encontrado mis manos en tus manos
He mirado tus ojos en mis ojos
He lamido un desierto verde
No podemos vivirnos pero nos amamos.

Agujetas en el tuétano

Agujetas en el tuétano de la palabra bosque. Tánatos contrajo el tétanos mamando de la teta izquierda de su madre medio muerta.
Nunca juega. Aprieta los dientes. Le late el corazón en la palabra sola.
Va escribiendo, trenza hilachos de angustia, describe los párpados inquietos que le inspiran los trenes de largo recorrido, la lentitud inútil del mundo en su ceguera plana. Cada punto un pitido en el pulmón del agua en la mitad del libro.
Dos segundos según uno es mucho más creativo que un segundo según dos. En cualquier caso la conciencia del tiempo es estresante. Es mejor que lo hagas. No me hagas mucho caso pero esa cosa que no saco del saco me da mucho asco.
Tenemos suficientes palabras, más que de sobra como para no distraernos en ordenarlas como nos pidan las emociones rotas.
Los ojos me pesan como la arena de todos los desiertos. Llueve en mis ojos; tras la retina una galaxia repleta de planetas blanditos.
Recuerdo el olor de la uña que me creció nueva en el dedo gordo de la mano derecha cuando tenía 19 años.
Aprieto la boca. Nada. Respiro. Suspiro. Paseo viendo al fondo la luz de la inconsciencia.
Puedo animarme a seguir, con lo que sé me da para la vida...

Encima de este elefante (cadáver exquisito con Miwell)

Creí que iba a escribir un poema
pero mi conciencia es como un perro
muerde muerde muerde
remuerde
es una puerta de rabia
que a ratos se cierra y se enrosca
en la lluvia del anhelo más hosco
-que no oscuro- de tu rostro.
La rima es siempre un tac milímetro a milímetro,
chope con aceitunas del amor.
Un mono en un velero
con un cuchillo jamonero en su mano
no puede escribir un poema
sin remo ni rémora, la carne es un cañón alado.
Dirije el trámite sin pedir responsabilidades
al gobierno interino de tu alma más que divina.
El imperativo se hizo caja fuerte sin condenaciones
y el sistema operativo tuvo al fin
ventanas sin puertas ni facturas
ni láser claustrofóbico de mujer
que bebe cerveza con ojos de beber mar.
Está totalmente prohibido
el consumo de cualquier tipo de drogas
encima de este elefante.
El guía os indicará -según se chupe el dedo- si la dirección
a seguir tiene que ver con el afecto a las hormigas
o con el efecto que las hormigas provocan en la ovulación de la osa hormiguera.
La lista de precios es correcta e inamovible
el extintor está en su sitio
lo único que no puedo controlar
es esta bola que gira con un ruido ensordecedor.
La investigación progresa de cada mente
un pisto y no pisto que hace las delicias
de cualquier tramoyista en activo pensando
mientras fuma que podría escribir un libro sólo sobre
lo que siente que tiene entre los dientes.
La cuadrícula hecha humo
cada bocanada incombustible se consume
en una arista, un vértice
¿Por qué no hay un reloj de los polígonos?
Si lo hubiese comulgaría, confesaría. Siempre.
Siempre precio a tu alopecia
¿Por qué la gente gusta de lamer la calva de quien
en realidad chorrea pelos de existencia en cada gesto?
Es una buena pregunta. No sabemos la respuesta
y en la red puesta picarán peces que no imaginarán
lo que se les avecina desde la semilla del impulso.

¿Por qué no volvemos al campo?

Barbaridad